Ballena franca septentrional

11 10 2008

La ballena franca septentrional o también llamada Ballena de los vascos (Eubalaena glacialis) fue una importante especie marina, base económica de los pueblos costeros del Cantábrico.

Se la puede encontrar en aguas poco profundas cercanas a la costa en bahías y penínsulas. Su ciclo anual ocupa dos tipos de hábitats; en verano se desplaza hacia aguas frías del Atlántico norte ricas en zooplacton en donde se alimentan. En invierno las hembras preñadas emigran hacia aguas subtropicales y allí tienen lugar los partos.

Tiene una longitud aproximada de 14-18 m, aunque puede alcanzar hasta 24, un tercio de los cuales corresponde a la cabeza. Pesa entre 36 y 72 t. Tiene un cuerpo enorme, lo mismo que la boca, en la que cuelgan 300 o más barbas, de más de 3 metros de longitud. No tiene aleta dorsal y sin pliegues en la garganta, con aletas cortas y anchas. La piel, desnuda, es negra en el dorso y blanca en la zona del mentón. Mandíbula fuertemente recurvada, con el extremo anterior dirigido hacia abajo. Con engrosamientos o callosidades de color claro en la cabeza que varían en tamaño, grosor y posición, lo que permite su identificación individual. Coloración negra en los adultos con mancha ventral blanca en algunos ejemplares. Los adultos miden 14 metros de media y pueden alcanzar los 18 m de longitud, siendo las hembras de media un metro más grandes que los machos.

A pesar de los medios artesanales de caza, (chalupas y arpones), su explotación masiva, desde probablemente el siglo VIII hasta 1901, año en que se cazó la última ballena franca , provocó prácticamente su extinción.

En la Edad Media desde las atalayas de los pueblos de la costa del Cantábrico, los atalayeros daban la alarma cuando las ballenas, escapando de las aguas frías del Mar del Norte se acercaban a estas costas. Entonces se preparaban pinazas con 10 o 15 remeros y un arponero que clavaba el arpón en la cabeza del animal, comenzando una dura lucha hasta que el animal era vencido y se remolcaba hasta la costa.

Las disputas entre pueblos costeros eran comunes en la época. Las rivalidades fueron origen de numerosos conflictos y desafíos. Siendo el embrión de las actuales regatas de traineras.

La población del Atlántico cunta con unos 350 ejemplares,con un tasa de nacimiento de 30 ejemplares.

Ha sufrido persecuciones debido a cuatro causas fundamentales: vivir cerca de la costa, flotar cuando está muerta, nadar despacio y poseer una capa de grasa mayor (representa el 36-45% del peso total) que en ninguna otra especie.

Las principales amenazas que se ciernen actualmente sobre la especie son:

  • Colisiones con buques: el 7% tiene marcas de heridas producidas por hélices de buques y en torno al 20% de la mortalidad se debe a colisiones con buques .De 45 casos de mortalidad registrados en el periodo 1970-1999, el 35,5% se debieron a colisiones con barcos . La gran flotabilidad de esta especie hace difícil la inmersión como respuesta al acercamiento de un buque. Además su capacidad de maniobra durante el ascenso a la superficie es limitado .
  • Enredamiento en artes de pesca: el 57 % de los individuos tienen marcas de haberse enredado en artes de pesca y entre el 12% y 6,7% la mortalidad se debe a esta causa según dos estudios. Desde 1986, 61 ejemplares han sido observadas con redes en su cuerpo, de las que se ha confirmado su muerte en al menos seis individuos.
  • Tamaño reducido de población: mediante análisis de ADN se ha comprobado que la variabilidad genética es reducida, lo que sugiere que hay menores tasas de fertilidad, fecundidad y supervivencia de las crías.
  • Productividad del hábitat: un estudio sugirió que la población actual puede representar la capacidad de carga del hábitat hoy en día. Lo cual parece improbable ya que no hay evidencia de cambios oceanográficos.
  • Ingestión de basura: cuando se alimenta en la superficie puede llegar a ingerir restos flotantes de basura.
  • Efecto del ruido sobre la comunicación entre las ballenas: el incremento del ruido producido por las actividades humanas es un peligro potencial para la comunicación social de las ballenas.
  • Contaminación: se han encontrado niveles altos de PCB, seguido en importancia por DDT. Sin embargo, aunque las concentraciones de PCB aumentan con la edad en los machos, la acumulación de contaminantes en la grasa muestra variaciones que se deben a la ingestión de alimento en distintos sitios y a la eliminación de algunos contaminantes durante la disminución de lípidos en el invierno.

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Ballena de groenlandia

11 10 2008

La ballena de Groenlandia, también conocida como ballena boreal, es una especie de ballena que vive en las aguas heladas del océano Glacial Ártico. Tiene en la mandíbula superior multitud de barbas (hasta 600 o más que pueden medir unos 3 m de largo cada una), unas estructuras córneas que actúan como filtro cuando la ballena se alimenta.

Las ballenas adultas alcanzan una longitud de 14 a 18 m y un peso de 55 a 100 toneladas. La cabeza ocupa por lo general un tercio de la longitud total del cuerpo, que es liso y redondeado, sin aletas, corcovas, crestas o excrecencias. Son de color negro oscuro, gris o pardusco, con manchas irregulares de color blanco en la mandíbula inferior y a veces en torno a la base de la cola. El surtidor en forma de V —el chorro de aire y agua lanzado desde los orificios respiratorios— alcanza unos 7 m de altura. Las ballenas de Groenlandia están muy bien protegidas contra el frío —los adultos tiene una capa de grasa de más de 70 cm de espesor—, lo que les permite sobrevivir en las aguas del Ártico.

Las ballenas de Groenlandia son las únicas ballenas que pasan sus vidas enteras en las aguas árticas. Vive en la región circumpolar del norte, a menudo en aguas poco profundas. Sus migraciones son cortas, y se realizan en sentido contrario a la formación y el movimiento del hielo: al norte en verano, al sur en invierno. En el Atlántico habita desde el mar de Groenlandia hasta el norte de la bahía de Hudson. En el Pacífico, vive junto a las costas de Alaska y de Rusia, en los mares de Bering y Chukchi, hasta el mar de Beaufort.

Suelen nadar lentamente en la superficie con la boca abiertas para filtrar el krill con los filamentos de sus barbas. También se sirven de otros dos métodos para capturar crustáceos del fondo marino: la alimentación en columna, que consiste en zambullirse a una gran profundidad y luego ascender a la superficie en el mismo lugar; y el rastreo del fango, para lo que nadan por aguas poco profundas, mientras remueven el fondo fangoso con las pesadas colas.

Las hembras dan a luz a una sola cría, después de un periodo de gestación de casi un año. Paren cerca de la región circumpolar ártica entre marzo y agosto. Los recién nacidos miden de 4 a 5 m y son amamantados durante cerca de un año, hasta que están lo suficientemente desarrollados como para alimentarse por sí mismos. Las hembras adultas probablemente dan a luz cada 3 ó 4 años.

La cría se ha observado de marzo a agosto; la concepción se cree que ocurre sobre todo en marzo. La reproducción puede comenzar cuando una ballena tiene de 10 a 15 años. Las hembras tienen una cría cada 3 a 4 años, después de un embarazo de 13 a 14 meses. La cría recién nacida mide cerca de 4.5 m de largo y pesa aproximadamente 1000 kilogramos (2.200 libras), creciendo hasta 9 m por su primer cumpleaños. La esperanza de vida de una ballena de Groenlandia se creía que era de 60 a 70 años, de forma similar a otras ballenas. Sin embargo, los descubrimientos de antiguas puntas de arpones de marfil en ballenas vivas en 1993, 1995 y 1999 han desencadenado investigaciones adicionales basadas en las estructuras del ojo de las ballenas, llegando a la conclusión fiable de que por lo menos algunos individuos han vivido 150-200 años, lo que les convertiría en los mamíferos más longevos (otro informe afirma que una hembra de 90 años supuestamente seguía siendo reproductiva). Debido a su posible periodo de vida, las ballenas hembra de Groenlandia se cree que pueden tener que pasar la menopausia. Las observaciones de animales muy grandes sin crías apoyan esta hipótesis.

Durante las migraciones en primavera y otoño las ballenas de Groenlandia forman grupos de hasta 14 animales, que nadan en una formación en V.

 La ballena de Groenlandia es una especie en peligro de extinción y su caza está prohibida por una ley internacional desde 1935. La pesca abusiva, sobre todo en el siglo XIX, mermó de manera drástica las poblaciones de estos cetáceos. Desde que se declaró especie protegida, sus poblaciones se han incrementado un poco, al ritmo de un 3% al año. Algunos factores medioambientales, como los cambios climáticos y la contaminación del agua, amenazan en la actualidad a esta especie. Las actividades humanas —desde la caza no comercial practicada por los indígenas para alimentarse y preservar sus tradiciones, hasta las explotaciones marinas de petróleo y gas— siguen planteando desafíos a la supervivencia de estas ballenas.





Ballena franca austral

21 09 2008

La ballena franca austral (Eubalaena australis) puede medir hasta 18 m de largo.

La ballena franca habita una amplia franja que va de los 20º a los 60º de latitud en los océanos Pacífico norte, Atlántico norte, Atlántico sur, Índico sur y parte del Pacífico sur. Existen dos especies de ballenas francas: la del hemisferio norte y la del hemisferio sur, que no entran en contacto porque no sobrepasan las aguas de la zona ecuatorial. La ballena franca austral va a Puerto Madryn para reproducirse.

 

La caza indiscriminada de estos ejemplares la puso en peligro de extinción. Desde el siglo XIX, su población original se redujo hasta en un 90 %. En la actualidad existen aproximadamente 8000 ejemplares. Si bien se las encuentra en el hemisferio y polo sur, las ballenas se reproducen en aguas cálidas durante el invierno.

Está preparada y adaptada para sumergirse a grandes profundidades.

Es un mamífero y por lo tanto respira por pulmones y no branquias. Posee sangre caliente, pero posee un mayor volumen que otros mamíferos en relación a su talla. También es capaz de almacenar mayor cantidad de oxígeno tanto en sangre como en tejidos musculares, y en cambio acumula menos dioxido de carbono para prevenir la respiración involuntaria.

Pueden hacer apnea un promedio de 50 minutos. Y por cada renovación recambia el 80/90%, siendo que otros mamíferos lo hacen en un 10/20%.

Poseen la capacidad de evitar la irrigación sanguínea a órganos vitales si se comprometen por falta de oxígeno.

Respiran a través de dos orificios en su cabeza y solo expulsan aire hacia arriba provocando, muchas veces, un chorro de agua acumulada sobre la misma.

Su largo promedia los 15 m para el macho y 16 metros para la hembra. Nacen con 4 a 5 metros.

La cola, que es prácticamente el único elemento propulsor, no tiene huesos sino tejido fibroso y elástico, y se dispone de forma horizontal.

Su peso oscila las 40 t.

La formación de callosidades, que son áreas de piel elevadas de 5 cm de grosor aproximadamente, de consistencia córnea, situadas en distintas partes de la cabeza. La distribución, dimensión y forma de los callos varían de una ballena a otra pero no cambian con el crecimiento. Funcionando como nuestras huellas dactilares, identifican a cada animal durante toda la vida. Estas callosidades, desarrolladas en la etapa fetal y de color gris oscuro, presentan densas poblaciones de pequeños crustáceos anfípodos llamados ciámidos (piojos de las ballenas) y en algunas ocasiones se intercalan con cirripedios (dientes de perro), que hacen que las callosidades luzcan blancas, amarillas, anaranjadas o rosa claro. Normalmente, se reparten a lo largo del margen superior del labio inferior, mandíbula, superficie dorsal del rostro y sobre los ojos. El callo de mayor importancia por su tamaño es el “bonete”, ubicado en la punta del hocico.

Dentro de su boca de forma curva, la mandíbula superior sostiene unas 260 placas o barbas córneas llamadas originariamente baleen, de donde se deriva el nombre en castellano de ballena. Estas barbas llegan a medir unos 2,50 m de largo. Cuando las ballenas se alimentan, sirven de filtros o coladores para retener su comida principal: el krill.

Su piel es generalmente de color negro grisáceo, con manchas irregulares blancas en la superficie ventral y el dorso. Pueden encontrarse ejemplares gris claro e incluso albinos.

Argentina la declara monumento natural en 1984.

Debido a que es un animal que nada lento y que flota muerta (a diferencia de otros mamíferos) es muy fácil de cazar, y como rinde el equivalente a 40 barriles de aceite (7200 litros) cada individuo, se ganó el nombre en inglés Right Whale o sea la ballena correcta para cazar.

Solo tienen cría cada tres años promedio lo que perjudica su protección, que en la actualidad contabiliza solo unos 3000 individuos, de los cuales el 20% han sido registrados en jurisdicción de Argentina.